domingo, 13 de agosto de 2017

Downsizing my life



La semana pasada quede con una amiga a la que no habia visto en un agno mas o menos. Para mi mayor  sorpresa, tuve que acercarme hasta ella y  saludarma para que me reconociera.

No tenia ni idea de que el cambio era tan significativo. No es solo que me haya deshecho de 30 kilos en total, es el resto de mi apariencia. Que ha acabado por influir en mi vida tambien.

Al principio, me resisti a tirar toda la ropa extra. Tenia miedo a volver a necesitarla. Que es otra forma de asumir que no vas a lograrlo.

Pero llego un momento en el que no me quedo mas remedio que empezar a hacerlo. Literalmente me quede sin espacio fisico para almacenarla. Porque tenia que ir comprando mas a medida que la vieja dejaba de servirme.

Asi que un buen dia me puse a ello. Armada con el "Metodo KonMarie" de organizacion minimalista japonesa, me pase un fin de semana deshaciendome de todo lo que ya no me servia.

Empece por la ropa, pero luego fueron los libros, los apuntes, los papeles, los objetos de decoracion innecesarios, los artilugios de cocina que no utilizo, lo productos que no uso...todo. Todo lo revise y me quede con lo mas esencial, y solo con lo que me gusta.

Y del mismo modo, muy suave pero firmemente, me he ido deshaciendo de un monton de cosas en mi vida que ya no me sirven. O que simplemente, no me siento comoda con ellas.

Hablo de gente de la que me he alejado. De mi actual incapacidad para ofenderme por opiniones ajenas, que no es fingida, sino real.  Si acaso, presto un poco de atencion a los hechos para decidir si merece la pena o no que intervenga. De situaciones en las que ya no me meto. De complicaciones que simplemente ya no estoy dispuesta a gestionar. De simplificar mi vida.

Y todos estos cambios, al parecer, se reflejan en mi apariencia. Yo no noto nada. Pero por lo visto, parezco distinta.

A mi lo que me fastidia, es que finalmente soy la propietaria de un cuerpo "talla S". Algo que jamas habia logrado. Ni siquiera con veinte agnos y toda mi juventud encima.

Cierto que me gustaria perder un par de kilos mas. Pero de momento tengo que dejarlo hasta que aumente las musculatura en la parte superior del cuerpo-si no quiero causar mas estragos de de esos de los que mis lectoras femenina se pueden imaginar.

En fin, que me disperso, a lo que iba. Que no he tenido esta aspecto en mi vida. Pero yo no veo ninguna diferencia en el espejo.

Al parecer,  a veces cuando sufres un cambio fisico drastico tu cerebro puede necesitar meses para procesarlo. Y mientras tanto, yo me sigo mirando y remirando  y veo lo mismito que antes. Aunque me conste que al menos en lo que se refiere al peso, no es cierto.

Y ademas, ya no me parece tan importante como antes.

Hay que joderse.

Paciencia.








domingo, 26 de marzo de 2017

Mi nuevo y viejo yo...



He vuelto a un cuerpo del tamagno que tenia en mi epoca de uni, alla por mis veinti-algo.

Y ahora tengo pomulos, y los huesos de la clavicula marcados, y hombros redondeaditos, y bracitos, y ni un gramo de grasa en la cintura. Y cintura propiamente dicha, ya que estamos. Y un nuevo corte de pelo.

Lo de los pomulos me hace tanta ilusion que hasta me he pasado un par de tardes ojeando videos de youtubers adolescentes atendiendo explicaciones acerca de como maquillarse para resaltarlos mas. Luego me lavo antes de salir a la calle, claro. Pero resulta divertido.

Algunos estropicios -que se le va a hacer- causados por la fuerza de la gravedad...facilmente salvables con la inestimable colaboracion de la industria corsetera femenina. Una lastima. Pero por lo demas, he vuelto.

Quepo en unos pantalones que habia guardado desde esa epoca en plan testimonial. Me los he puesto y todo, y eso que se ven muy pasados de moda. Me dio igual.

Y de repente ya no soy invisible. Da igual que salga a la calle con unas mallas de correr, las gafas puestas y una coleta.

Ayer un tipo trato de conseguir una cita conmigo en el supermercado. A mi me pillo tan de sorpresa que ni me entere, hasta que me lo dijo. Asi, textualito : "Oye que me gustaria quedar contigo cuando terminemos de comprar, te apetece?". Si no se me salieron los ojos de las orbitas fue porque me los sujete, que estabamos asomados al stand de los pescados y no era plan de que se me cayeran por ahi.

Y en la oficina los hombres son amables conmigo. Mas amables, quiero decir.

Y a mi me da rabia. Solo puedo pensar que no me habrian dirigido la palabra hace seis meses. Y se me quitan las ganas. Asi que no me fio. Y paso.

No hay caso.

Asi no va a haber manera.

Paciencia.


domingo, 26 de febrero de 2017

Solo por ver que pasa.



Estoy enfadada, ese es el problema. Sigo enfadada. Vivo enfadada y llena de rabia.

Y he aprendido a utilizar toda esa rabia para seguir adelante. La rabia puede ser una fuente de energia como otra cualquiera, y en ocasiones, el ultimo recurso cuando no se dispone de otra cosa.

Cansarme solo sirve para que me detanga el tiempo suficiente para reponerme. Alcanzar todas las metas imaginables solo me fuerza a buscar metas mas altas. Nunca estare satisfecha.

La rabia, el dolor y la ausencia no son cosas que una pueda incluir en una tarjeta de presentacion: Asustan. Y aprendes a ocultarlas para no sentirte abominable. Y eso significa agnadir verguenza a la mezcla. Verguenza por sentir como sientes, y no como "deberias" sentir.

Y al ocultar tanto de ti misma, lo que los demas perciben es tan solo un  horroroso vacio. Eso conduce a la culpa. Ahora ya tambien tenemos culpa. Culpa por no ser como debieras.

Quizas podria intentar tratarme con un poco mas de amabilidad. A mi, y a mi vida. Pensar en toda esa rabia, dolor y ausencia como mi particular jauria de lobos, que me ha mantenido con vida y hecho mas fuerte. Y pensar que quizas siguen aqui para protegerme. Y darles las gracias. A ellos, no a la causa.

Solo por ver que pasa.

Porque odiarme, de todos modos, parece que tampoco funciona.

Y yo no puedo rendirme.



domingo, 19 de febrero de 2017

Relativismo moral para principiantes


Hace tiempo, un simpático roedor se coló en mi casa. Y en ese mismo momento dejó de parecerme tan simpático y decidí que tenía que "desaparecer". Estoy utilizando el verbo exacto, "desaparecer".

No quería matarle porque si le mataba el pobre animalito no se iría por si mismo y me dejaría su cuerpo a modo de regalo tirado por ahí. Y a mí eso no me parecía bien.

Y me fui a la tienda de la esquina para explicarle mi dilema al tipo que me atendió. Y me sugirió comprar un producto que los ratones se comen y van a morirse a otra parte.

A mí en ese momento me entró algo parecido a un ataque de conciencia, y le dije que no estaba muy segura de si me parecía bien envenenar al pobre bicho. El tendero me contestó que yo no le estaba envenenando, que yo tenía cosas en mi casa y que si el ratón se las comía era asunto suyo y no mío.

Y a mí, hasta me pareció mal el comentario.Yo, que estaba interesándome por los venenos.

Al final, mi casera (mas sabia por vieja que por diabla) decidio abrir un hueco en la valla que separa nuestro jardin del de los vecinos para que se cuele su gato. Y ya no hay ratones.

--- Ahora yo tengo que encontrar el "gato" para resolver otro problema.

domingo, 15 de enero de 2017

Cosas que no entiendo



Esta semana no he ido a trabajar. Me apunte a un curso intensivo para preparar un examen. He usado cinco días de mis vacaciones para ello, y lo he pagado yo misma.

Estaba algo asustada por el examen, ya que incluía una parte de cálculos estadísticos. Y yo  soy bastante mala para todo lo que tenga que ver con números. Esa fue la razón por la que me apunte a las clases, la verdad. Porque yo sola no lo habría entendido, o de haberlo hecho me habría costado meses.  Se me dan mejor los razonamientos lógico –verbales que los numéricos. Bueno, en realidad es que no se me dan de ninguna manera, ni siquiera mal.  

Por si fuera poco, gracias a la huelga de metro, el lunes tuve que pasarme cuatro horas bajo la lluvia y con frío.

El Martes me subió la fiebre, aun así, conseguí pasar el primer examen (Nivel Fundación) con un 93% de aciertos. Pasar el primer examen con semejante ratio estando literalmente drogada en paracetamol, con fiebre, sudores, temblores, la cabeza a punto de estallar y malestar general, a mí me pareció un logro genial. Y me sentía muy orgullosa de mi misma, la verdad.

El miércoles yo estaba pensando que si no me bajaba la fiebre, no me presentaría al examen de nivel “Practitioner” previsto para el Viernes. Pero me bajo, así que decidí hacerlo de todos modos.

Durante todo el curso, el profesor había ido poniendo un listado con nuestros nombres en la pizarra, y cada vez que consideraba que alguien hacia una contribución relevante, ponía una marca al lado del nombre. Yo hice algunos comentarios, pero ninguno mereció la “marquita”. En una ocasión, tras una intervención mía, el punto fue para un compañero que en un ejercicio de mansplaining increíble re-formuló mi propia contribucion después de mí.

Yo note que el último día hizo preguntas a propósito a un par de alumnos que no habían participado hasta el momento para poder ponerles la dichosa marquita. Por alguna razón no lo hizo conmigo.

El examen de nivel “Practitioner” estaba previsto para el viernes a la una de la tarde. A las doce teníamos el último descanso. A las doce  y media regresamos a nuestros sitios. El profesor había vuelto a la sala con una caja de Donuts, y empezó a leer los nombres de las personas con marquitas a su lado para darles un Donut como premio a su trabajo, esfuerzo y participación.

Todos los demás, excepto yo, recibieron su Donut  junto con una felicitación. El profesor prefirió dejar uno en la bandeja sin entregar, antes que dármelo a mí. No, no era posible una confusión, ya que en el aula éramos once estudiantes. Y de hecho, hubo comentarios en la sala y preguntas acerca de porque yo no estaba comiéndome mi Donut. Pero nadie hizo nada. Salvo reír.

No sé si deliberadamente o no, el caso es que dejo la caja con el Donut que debería haber sido para mí justo en la mesa situada delante de mi sitio durante todo el examen.

Yo es que no lo entiendo. No entiendo a que vino ese desprecio y voluntad de hacerme daño tan gratuita. Era totalmente innecesario. Si realmente soy tan mala como parece que este señor opina, no necesitaba hacer nada, habré suspendido yo solita. Sabré los resultados del segundo examen la próxima semana. 

Yo se que no soy brillante, por eso tengo que esforzarme. ¿Pero eso justifica ese deseo de herirme tan gratuitamente? ,¿De hacer todo lo posible porque tu propia alumna suspenda?, ¿ Por tratar de desestabilizarme justo antes y durante todo el examen?, ¿ Pero yo que le he hecho a este señor? ¿Pero porqué? 

Llegue a mi casa llorando. 

Y ni siquiera me gustan los Donuts.



*** 17/01/2017: He sabido que he aprobado.